jueves, 10 de julio de 2014

¿Qué sabemos acerca de la educación inclusiva?



La educación inclusiva e integradora es un movimiento de ámbito  mundial que ha ido cobrando importancia en los últimos años,  especialmente desde que en 1994 la Declaración de Salamanca proclamara  la inclusión como medio más eficaz para educar a todos los niños/as y  jóvenes en el sistema educativo ordinario, con independencia de sus  diferencias o dificultades individuales y sociales (UNESCO, 1994). 

       En esta «Conferencia Mundial de Salamanca sobre Necesidades  Educativas Especiales. Acceso y Calidad» (más conocida como Declaración  de Salamanca) el principio fundamental es el de «que todos los alumnos/as  aprendan juntos, siempre que sea posible, independientemente de las dificultades y de las diferencias que presenten”, proclamando igualmente  que “las escuelas regulares siguiendo una orientación inclusiva constituyen  los medios más capaces para combatir las actitudes discriminatorias  fomentando comunidades abiertas y solidarias, construyendo una sociedad  inclusiva y procurando una escuela para todos…» 

           Para autores como Stainback (1990) la escuela inclusiva  debe servir para ofrecer a cada estudiante la posibilidad de aprender a vivir  y trabajar con sus iguales en contextos naturales, de educación integrada y  comunidad, para evitar los efectos inherentes a la segregación cuando los  estudiantes están en lugares separados, en aulas o centros de educación especial, para hacer lo que es justo y equitativo.  Es decir, en términos pedagógicos se estima que debe ofrecerse una  igualdad de oportunidades cuando se reconoce el derecho a la diferencia y  al pluralismo cultural y cuando existen mecanismos de individualización de acuerdo a las necesidades de los alumnos, así como cuando se realiza un  aprendizaje diferenciado (Falcao, 1992; Correia, 1997). 

            De este modo la escuela inclusiva se enmarcaría dentro de un nuevo  modelo llamado a ser «un lugar donde los aprendizajes son posibles cualquiera que fuese el tipo de deficiencia; es también un modelo de  escuela que se centra en el niño miembro de la comunidad y, protagonista  de su proceso de aprendizaje, valorando sus éxitos en lugar de sus  fracasos» (Dueñas, 1991: 52).   Desde la Declaración de Salamanca, el objetivo de todos aquellos países  que se adhirieron a las declaraciones internacionales, entre ellos España,  ha sido desarrollar escuelas que respondan con éxito a las necesidades  educativas de todo el alumnado.  

           Es preciso señalar que el concepto de Necesidades Educativas  Especiales (NEE) no sólo involucra a alumnos/as que presenten alguna  discapacidad notoria, sino que también incluye a aquellos niños que tengan dificultades de aprendizajes, retrasos madurativos, alteraciones emocionales, problemas conductuales, etc. Además en la actualidad se  considera que los niños superdotados también presentan una NEE. 


Bibliografía:

STAINBACK, W. y STAINBACK, S. B. (1990): Support networks for inclusive 
schooling: Interdependent integrated education, Paul H. Brookes, Baltimore 
 
UNESCO (1994): «Declaración de Salamanca y marco de acción para las 
necesidades educativas especiales», París. 


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